La gente en San José los Domingos es la Gente en San José los Domingos
Y lloraba, lloraba mucho todas las noches. Eran lágrimas secas, desechas por el uso. Lágrimas de sentimientos confusos y experiencias vívidas en la amarga laguna del subconciente.
Caminaba por los prados y las flores le lastimaban. La lluvia se derramaba durante el invierno y los días soleados se desvanecían en la tierra escurridiza y las canciones intolerables de amor.
Un día se levantó y se arrojo contra los arbustos mientras sollozaba su destino. Su cabeza le seguía dictando poemas con un son lento e hipnotizante. Él de verdad creía que estaba triste, pero su tristeza le decía que la tristeza que le crecía era mentira aunque estuviera verdaderamente triste.
Todos lloramos todos gritamos todos sufrimos, pero unos mas que otros no por la desgracia que es la vida, sino por la desgracia que somos.